17 febrero 2007

Hacia dónde nos lleva el Streaming Media

Recuerdo nítidamente la primera vez que me enfrenté a una computadora, era el verano de 1984. En una esquina, yo, indocumentado de 15 años sin experiencia previa. En la otra, una Apple IIe con 64kb de RAM sin disco duro, como para darme ventaja.

De las 2 horas que disponíamos, pasé 1 hora y media sin poder hacer nada. Solo aparecía una imperturbable pantalla negra con un cursor verde parpadeante. Lo que recuerdo es sentir una desesperante frustración de no saber como funcionaba esa máquina. A mi edad conocía todos los artefactos caseros posibles y todos los juguetes electrónicos me eran fáciles de intuir. Con esta máquina había perdido.

El profesor me dijo: “Copia el programa de tu cuaderno y luego escribe RUN”. -¿Así no más?- pensé. Cuando finalmente ingresé mi primer programa vi que había entrado a un mundo nuevo. Cada programa que escribía era un juguete distinto. Así que para mí la PC se convirtió en ese momento y para siempre, en el juguete infinito. Esa pantalla negra era el abismo de donde salía todo lo que yo podía imaginar y programar. Tenía el poder para crear todo.

Solo 10 años después estallaba el fenómeno del Internet. A mi juicio, la revolución social más grande de la historia después de la invención del lenguaje. El Internet es la punta de la lanza de lo que serán las comunicaciones humanas en el futuro. No solo otorga a los ciudadanos comunes y corrientes la capacidad de crear sus propios medios de comunicación. Les otorga el poder para crear todo.

Hoy una persona de 15 años puede montar en una mañana una estación completa de radio y video desde un dispositivo móvil y llenarla de contenido. Se puede hacer oír. Puede expresar lo que piensa, puede crear y participar en redes sociales, puede documentar su vida en multimedia. Puede ser en si misma una estación de noticias cuyo centro de acontecimientos es ella misma.

Tendemos a creer que son las revoluciones violentas las que cambian el mundo, sin embargo olvidamos que los cambios fundamentales se producen por las ideas. Nuestra civilización se basa en las ideas de los griegos, nuestra espiritualidad se basa en las ideas judías. Nuestra ciencia se basa en las ideas europeas del siglo XVII y XIX.

El Internet y el streaming media permiten que las ideas de cualquier persona puedan ser oídas a nivel mundial y más aún: las personas pueden dejar mensajes con su propia voz, dejar sus imágenes circulando por red, incluso luego de su muerte quedarán registros multimedia. Imagínense qué pasaría si pudiéramos oír el podcast de Jesucristo o de un ciudadano que vivió cuando construían Machu Picchu.

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